El Mercado Campesino, una costumbre cafetera

Sábado 5:00 am, las campanas de la iglesia católica anunciaban el comienzo de la misa, era un día para comulgar y mercar. Terminando la misa, en el parque principal del municipio comenzaba a llegar mucha gente; toldos, mantas en el piso, futas, verduras, café, gallinas, música en vivo y más.

Doña María venteaba las arepas que había puesto asar al carbón, Don Pedro llevaba al hombro dos bultos cargados de verduras que cosechaba en su finca La Esperanza, Don Javier, uno de los carniceros tradicionales cortaba la costilla para el caldo para el desayuno de la familia Gómez. Doña Carmena con sus amigas las damas rosadas (grupo de mujeres que hacían trabajo social) ofrecía ricas empanadas con tinto (café) a 15 centavos COP, mientras don Leonel y sus amigos, tomaban chicha fría, para el sol que se empezaba a poner sobre sus cabezas.

Don Jesús el cacharrero; llegaba a caballo con dos cajones colgados llenos de cosas, entre esos, algunos vestidos de paño que traía de afuera, y que doña Leonor anhelaba para su esposo. Don Pablito arriaba las mulas (ver artículo sobre el Arriero.) que organizadamente colocaría en fila de salida para las fincas bien cargadas con alimento, gasolina, prendas de vestir, enceres, todo lo que el día sábado; día del Mercado Campesino se compraba o cambiaba (trueque) para  abastecer a los habitantes del pueblo y de las fincas aledañas.

| Fotografía de @Laumariposa en Mercado Campesino en Buenavista

Era toda una fiesta, así lo describen hoy los abuelos con nostalgia, recordando el día del mercado, donde todas la familias del pueblo se unían y se convertían en una sola; se celebraba con música, licor y abundante comida. Cada mes la reunión se agrandaba, se realizaba una gran feria, con alimento fresco, con animales como cerdos, ganado y mulas para la venta o el cambio, un trío de guitarras amenizaba el espacio, era todo un momento cultural.

Trapiche (maquina tradicional para hacer chica, una bebida a base de caña de azúcar) | Fotografía de @Laumariposa en Mercado Campesino en Buenavista

Años después los sonidos del sábado se transformaron, la plaza se fue desocupando, y los productos que ya los traían de otros lugares, se empacaron en las vitrinas de pequeñas tiendas y supermercados. Había llegado el progreso; después de que la carretera principal la pavimentaron se abrió las puertas al comercio de afuera, más novedoso y económico; las mulas fueron reemplazadas por Willies, y camionetas llenas de mercancía que llamaban baratillas, adicionando que una vez al día llegaba una chiva (antiguo bus) que se dirigía a Armenia (ciudad capital del departamento del Quindío); esto, le dio la posibilidad a las personas de comprar afuera.

Y así fue, que poco a poco esta tradición campesina fue transformándose, impactando la economía del campesino, perdiendo prácticas culturales, tomando un tinte netamente comercial. El campesino de hoy, dejó de sembrar para su consumo y el de sus vecinos; el día sábado se dirige a la zona urbana de su municipio o de un municipio cercano, ha mercar en un supermercado, lo hace la mayoría de veces, sólo y no en familia como lo hacía antes,  la celebración se la hace sólo o con un pequeño grupo de amigos en las cantinas del pueblo.

| Fotografía de @Laumariposa en Mercado Campesino en Buenavista

Es por eso que en esta época, en algunos lugares por iniciativa de las administraciones municipales o de empresas privadas, se busca rescatar esa tradición de la cultura cafetera, es así como en municipios como Buenavista y Pijao, el mercado campesino revive, ya no todos los sábados como antes, ya que el alimento cosechado en las fincas en su mayoría, es destinado para la venta exterior; pero si con frecuencia, para vivir aquellas costumbres en riesgo de extinción, para impulsar la siembra de alimentos a pequeña escala y destinada a un consumo local, a volver a los cultivos agroecológicos y sobre todo para recordarle a los jóvenes y a los visitantes, las bonitas tradiciones de la cultura cafetera de Colombia.

| Fotografía de @Laumariposa en Mercado Campesino en Buenavista

Gracias a Pablo Teleche, José Antonio Bustos Vergara y Amparo Arbeláez, por contar sus historias que lograron tejer este pequeño pero gustoso artículo.

*Los nombres son personajes de ficción creados por el autor.

Escrito por: LaurAcostaJ

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